A lo largo de mi trayectoria liderando programas tanto en el sector público como en el privado, me he encontrado con una realidad constante: organizaciones que poseen tecnología de punta o datos arcaicos en papel, cuyos departamentos no se hablan entre sí.
El resultado es información fragmentada y equipos agotados.
La solución no siempre es comprar más software costoso. Muchas veces, el verdadero cambio ocurre con una arquitectura inteligente: herramientas de recolección simples, servidores SQL bien estructurados y un poco de Python para automatizar lo que antes era tedioso para la áreas de monitoreo y evaluación.
Hay algo que siempre repito en mis consultorías: si tu dashboard es muy bonito, pero no te ayuda a tomar una decisión hoy mismo, es mera decoración.
Tus datos y tus reportes deben trabajar con un solo fin: llevar a tu organización a los objetivos planteados. No permitas que tu equipo se desgaste generando montañas de datos que no llevan a nada.
Cuentame ¿Tus datos están trabajando para ti o tú trabajas para ellos?